Ahora no hay nadie
que encienda
el motor de mi nave
Desde que te fuiste.
Y perdí el equipaje
Y el color también
Cuando el papel
En blanco
Está lejos de mí
Te escribo mejor,
Te veo más clara,
Pero si debo
Enfrentarme a ti
Se altera mi interior
Se me apaga la cara.
Y aunque me agarraste
Del pecho
Y me vaciaste
Por dentro
No te guardo rencor
Porque, el rencor
Es el opio del pueblo
Es la defensa
De los cobardes
Es el valor
De los débiles.
Eres el peor veneno
Pero fuiste el postre
Más preciado.
Eres el infierno
aunque tú me salvaste
del acantilado.
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