divendres, 17 de desembre del 2010

Después de un día malo

Después de un día bueno,
aparece uno desastroso,
precedente del peor,
que será el siguiente al de hoy.
No guardan secretos
para mí
las cartas del tarot.
Adivino lo que acontece,
sin pensar,
advierto que lo peor
está por llegar.
Y es que de momentos malos,
mi mundo está plagado,
pero de nefastos,
aun guardo el hueco
de aquello
que tiene que suceder,
como a todos,
como siempre
y como sé,
la caída al pozo,
el acantilado infinito,
la soledad vacía,
llena de nada,
de ausencia,
de penumbra
y de frialdad acumulada.
Busco la trascendencia
de los momentos perdidos
y me adivino en un nuevo horizonte
plagado de estrellas,
pero la realidad,
más abrupta que mis sueños,
adormecida en mi pecho,
despierta estridente
y me grita al oído,
que ya no más,
que mi oportunidad de oro pasó
y con ella se fue
todo atisbo de felicidad,
sólo que quedará la austeridad
y el dolor autoinflingido.