dimecres, 27 d’abril del 2011

Soledad

04.04.11
De la soledad de la vida
y del negro de mis días
me di cuenta hace mucho ya.
Que esto va en serio
y nada puede detenerlo
es una realidad.

Que mis poesías
están vacías
y mi flor sin raíz
marchita,
nadie lo puede negar.

Y es que hoy bebo para olvidar
cosas que ni tan solo recordé,
que obvié vivirlas
para llenar mis horas
de palabras necias
y personajes de hormigón.

Este rincón
sombrío
que me sirve de refugio
(y con frecuencia
de prisión)
me ahoga,
me atrapa
y deja fluir
mis partes feas
por encima
de mi risa,
la marea
que rompe en las piedras
de tus miserias.
Me gustaría ser un niño
que aprende a hablar,
sólo decir cosas bonitas,
saber decir tu nombre
cuando te extraño,
llorar si me siento
a la izquierda
y reír con cualquier estupidez
que me suceda.
Notar si tu risa tiene tacto,
aprender que la vida
no dura tanto
y que la espera,
es una tontería.

Os dejo la canción que me gustaría que fuera escuchada en la lectura.
Un saludo si alguien lo lee.