dijous, 17 de maig del 2012

AGAIN

En dos minutos
cambia, todo cambia
de la felicidad mayor
al caos del alma.

En dos minutos
nada sigue
ni lo que fui
ni lo que tuve
seguirá.

En dos minutos
muere, todo muere
Las flores del jardín
y lo que duele.

En dos minutos
todo cesa
la pena
y el olvido
cesarán

Sólo sé que sigo
en el abismo
de tus besos
por más
que intento escapar
de este maldito
lugar.

Sólo sé que el camino
de tus pies es más estrecho
cada vez que yo
intento pasar

En dos minutos nace,
el amor nace
para luego
huir como cobarde.

En dos minutos
todo fluye
hacia el recuerdo
imborrable
de tu voz.

Sólo sé que sigo
en el abismo
de tus besos
por más
que intento escapar
de este maldito
lugar.

Sólo sé que el camino
de tus pies es más estrecho
cada vez que yo
intento pasar

Mezkalina (sin fecha, pero Febrero/Marzo 2012)

Alguien está esperando
que le escriba,
alguien me quiere,
a pesar de lo que digan.

Alguien está en mi poesía,
alguien es más
que mi propia vida.
Alguien ve en mis ojos
hasta cuando los cierro
a causa del falso
desaliento
que golpea mis venas.

Alguien es el alcohol
que ahoga mis penas,
mi absenta para soñar
y mis alas para volar.

Alguien con las manos vacías
me llenó de caricias,
alguien sin sueño en el alma
se acostó a mi lado
y me dijo:
“Vuela, vuela!
que ahora estás conmigo,
yo estoy a tu vera
y cada día es domingo.
Olvídate del mundo
porque  ahora,  somos uno”.
Hay un tipo
que me mira
en el espejo,
constante,
atento,
buscando mis
defectos
en cada gesto.
Odio su mirada sucia,
cargada de odio,
arrogante necio
que me observa,
desde la distancia
del cristal.
Que yo no soy yo,
que no me conoces,
te creíte mi papel
secundario,
de chico alegre
que animaba
al vecindario.
Caíste en mi trampa,
en el soliloquio
y la doble personalidad.
Lo siento,
escarvaste en terreno
yermo,
esta vez diste en hueso.
No entendiste los motivos
y creíste las mentiras,
Entre olvidos
y fugas
tú aprendiste a odiarme,
antes que a quererme,
supiste de mi obra maestra
sin conocer al autor.
Erraste y no te culpo
por borrarme de tu calendario
de felicitaciones
de aniversario.

dimarts, 17 de gener del 2012

La última poesía triste


Releo viejos escritos

intrascendentes,

de cuando éramos

dos,

cuando éramos

diferentes.

Y no encuentro

el motivo

para sentir,

de nuevo,

este vacío

al verte.

Hoy todo funciona

al revés,

incluso escribo

lo que no siento,

lo que no ves,

pero estoy en caída

libre,

de mi cabeza

a mis pies,

de mis neuronas

a mi lívido,

todo decrece

en espiral,

sólo porque ya no llamas

al dormir,

únicamente porque ya,

por última vez,

no te oigo a ti.

Pero ya no freno,

me dejo llevar,

sin aviso previo,

no sé en que cama

voy a terminar.

Morir en unas sábanas

cualquiera,

siempre ajenas

aunque sean las mías,

ya no justifica mi dolor,

porque ya no siento,

porque, en este mismo instante,

quien ha muerto,

soy yo.

Incompleta

Veo tu cara estremecida
por todas
y cada una
de las caídas
que sufriste
por estar a mi lado.
Hoy cambio de papel,
no supe tener cuidado,
no pude contener
ese caudal desbordado
que de mis venas
brotaba,
un día tras otro,
girado boca abajo.
Y vomitaba
entre ventanas conocidas,
hoy tan extrañas,
que dudo si fueron
propias
todas esas frases
bonitas
que te escribía
en tus mensajes
de aniversario
(hoy son sólo letras
para nuestro
obituario).
Son treinta y tres días más
y ocho años
de existencia
vivida a medio gas,
porque la mitad de mí
desapareció
en ese almacén
de alcohol
y drogas consumidas,
en esa noche
repetida
hasta la saciedad
en mi interior.
Ocho años echándote de menos,
creyendo encontrarte
en cada cuerpo
que mis dedos
rozaron por error,
rabia o pena
(propia o ajena).
Pronto serán nueve,
los años desde tu huída,
y mientras oigo como llueve,
digo que hoy es la definitiva,
que este dolor ya no duele
y que ya no está,
mi vida,
tan vacía.
A Sara Cabrera, en el 8º aniversario de su muerte. (akin)