Acabo de leer a Jaime (¡me agarraste por dentro, fuerte, me cogiste del brazo, vente!) Yo quiero tener ese arte, esas palabras certeras, que desahogan al desesperado y hunden al optimista. ¿Cómo lo haces? Leo y releo las mismas frases, los mismos párrafos, y cada vez descubro mis errores y mis defectos en tus poesías. ¿Me conoces o soy uno más? ¿Acaso soy tan repugnantemente normal que te permites escribir sobre mí incluso sin haberme conocido? (y aciertas).
Redescubrí a Amelie, siendo Otto.
"Alguien debería inventar que podemos hacer con las cosas que no sirven para nada y que no podemos tirar" Mi matadero clandestino, Piratas.
Fer paso a llamarse Linda (y es que lo eres en cada poro de tu piel y en cada sonrisa que me regalas).
Y yo quiero escribir y sólo plagio todo aquello que otros ya hicieron. No invento espacios nuevos, sólo buhardillas llenas de humo y aire ya respirado, viciado por la pena o el tiempo transcurrido en un silencio incómodo.
“La parte de tu muerte que me doy/la parte de tu muerte que yo puse de mi cosecha/ cómo poder pagártela…/ Ni la parte de vida que tuvimos juntos.
¿Cómo poder saber que has perdonado/conmigo sola en el lugar del crimen?
¿Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas/en el rincón más triste de mi cuarto?”
Conversación (Fragmento), Jaime Gil de Biedma.
Algo que escribí hace tiempo:
Marzo 2006
¿Porqué otro
despertar
cuándo
sólo busco
silencio?
¿Porqué
tanta luz
dónde quisiera
oscuridad?
Ya ni tan sólo
persigo las
madrugadas
que te hacen
mía.
Sólo duermo
mi muerte,
para recobrar
el aliento
junto a ti.
Aun utilizo
mi culpabilidad
publicitaria,
el mismo eslogan
que exclama
“¡Te perdí¡”
Invento excusas
para no olvidarte,
como Jaime dijo
¿Cómo sería
sin ti
mi poesía?
¿De qué color sería
sin ti
mi vida?
Más oscura
que el más oscuro
rincón
de aquel bar
donde perdiste
la dignidad.
maldita musa
prostituida.
Ya te llamé
y me fallaste,
aquella vez,
cuando tanto
te quise.
ya no estás,
ni sigues,
no sumas,
tu número
ya está
restado.
infección
viral
la sensación
de falsa culpa,
pero culpable
soy al fin.
Sólo gané
al concurso
del máximo
perdedor.
Incluso te perdí
a ti,
todo y no
poseerte.
Tú,
no sólo me tienes,
sino que
te venero,
mi divinidad
pagana.
Yo no sólo
soy de ti,
sino que
incluso te pertenece
mi alma.
otro exilio
de kilómetros
y fotos,
fuera
antídoto
para la lágrima
fácil.
Se que te volverás
a agarrar
del portaequipajes
que tengo
en mi pecho,
se que
me seguirás
arrastrando.
junto a ti,
en tu caída.
te diste cuenta
de que,
hace ya algún tiempo,
llegó la aceptación
para no irse.
Aunque
no seas,
ni estés,
ni sigas,
yo no te resté
del total,
y es que,
sin ti,
mi vida
no será
igual.
A Dalianegra.
"Hoy hay 3 mujeres en mi vida, dos están lejos pero permanecen vivas y la tercera la siento dentro pero está extinguida" 09/09/2007
2 comentaris:
CUANDO ABRIMOS LOS OJOS
Te reías de mí porque te aseguraba que estábamos soñando, que no era cierto aquello: una vieja ciudad totalmente tomada por la luz del verano (no era tuya ni mía: el azar quiso entonces que en ella coincidiéramos para hacernos dichosos); días que aparentaban transcurrir muy despacio; una muchacha llena de alegría y de ganas de vivir, y, a su lad, un joven melancólico y algo poeta. Todo parecía real, aunque mágico. Pero ocurrió que una vez, cuando abrimos los ojos después de los abrazos y los besos, habían pasado muchos años, media vida, y ni rastro quedaba de aquel sueño que soñamos. Quién sabe dónde estarás ahora. Sin duda has aprendido que era yo, y no tu risa despreocupada y libre, quien la razón llevaba: siempre es un sueño breve el tiempo del amor. Hace frío y la noche cae sobre las palabras con las qu te recuerdo.
SON COSAS, SIN MÁS.
Publica un comentari a l'entrada