Hay un tipo
que me mira
en el espejo,
constante,
atento,
buscando mis
defectos
en cada gesto.
Odio su mirada sucia,
cargada de odio,
arrogante necio
que me observa,
desde la distancia
del cristal.
Que yo no soy yo,
que no me conoces,
te creíte mi papel
secundario,
de chico alegre
que animaba
al vecindario.
Caíste en mi trampa,
en el soliloquio
y la doble personalidad.
Lo siento,
escarvaste en terreno
yermo,
esta vez diste en hueso.
No entendiste los motivos
y creíste las mentiras,
Entre olvidos
y fugas
tú aprendiste a odiarme,
antes que a quererme,
supiste de mi obra maestra
sin conocer al autor.
Erraste y no te culpo
por borrarme de tu calendario
de felicitaciones
de aniversario.
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